5/5 estrellas. El sombrero de paz definitivo.
Este sombrero ha cambiado mi vida y mi cordura.
Solía salir en público y me asaltaban niños pequeños con los dedos pegajosos y sus orgullosos padres que decían cosas como: "¡Saluda a la persona amable!". No. No, gracias. Luego me ponía un halo rosa brillante de verdad que declaraba con valentía: "¡ALEJA A TU HIJO DE MÍ!", y de repente, paz.
¿El parque infantil? Despejado. ¿La fila del supermercado? Silencio. ¿Un compañero de avión con un bebé llorando? Se cambiaron de asiento al instante. Es como usar una capa de invisibilidad para los introvertidos.
El color es tan intenso que advierte a la gente incluso antes de leerlo, como un resaltador que marca los límites. La fuente grita "diversión", pero el mensaje grita "lo digo en serio". Es el equilibrio perfecto entre caos y claridad.
10/10. Se lo recomendaría a cualquiera que valore el espacio personal, los entornos tranquilos o simplemente disfrute de la emoción de ver a sus padres jadear en cámara lenta.